El final de Rasputín

Grigori Yefímovich Rasputín (1872-1916)

En la noche del 29 al 30 de diciembre de 1916, un grupo de aristócratas encabezado por el príncipe Yusupov, dio muerte a Rasputín para terminar con la notable influencia que este monje visionario y carismático ejercía sobre el zar Nicolás II y su familia.   Rasputín, de origen campesino y sin formación, para unos místico y sanador, para otros libertino y farsante, se ganó la confianza de la zarina Alejandra  al conseguir aliviar la dolencia de su hijo hemofílico, heredero al trono, Alexis Nikolaiévich. Desde entonces, personificó un poder y control sobre la política rusa que algunos súbditos consideraron nocivo, despertando enemigos prestos a su eliminación.

Pero Rasputín no lo puso fácil. El propio Yusupov relató por escrito la increíble resistencia con que el monje encaró a la muerte durante aquella interminable noche. Los conspiradores le invitaron a cenar, no sin antes envenenar las viandas, pero quedaron atónitos al constatar que el cianuro no producía el efecto esperado. La atmósfera se hacía densa e impacientados le descerrajaron varios tiros que no segaron su vida; malherido se levantó del suelo e intentó huir hasta que otra ráfaga de fuego le fue alcanzada. Finalmente, le envolvieron en unas telas y lo arrojaron al helado río Nevá. Más tarde la autopsia revelaría que su cuerpo sobrevivió también a las balas y que, en realidad, murió ahogado.

Se cuenta que poco antes de su asesinato, Rasputín predijo su muerte y la de la familia imperial, y que así se lo hizo saber a la zarina en una carta.  “(…) Tengo el presentimiento de que moriré antes del Nuevo Año… Si soy asesinado por los boyardos y los nobles, ninguno de tu familia, ninguno de tus hijos, vivirán por más de dos años… Ellos serán asesinados por el pueblo ruso.. Ya no estoy entre los vivos. Reza, reza, se fuerte, piensa en tu familia (…) Grigori”

Efectivamente, Nicolás II fue el último zar de Rusia. La familia imperial fue ejecutada por los bolcheviques en julio de 1918. Con la muerte del matrimonio, de sus cuatro hijas, Olga, Tatiana, María y Anastasia, y del pequeño zarévich Alexis, finalizó la dinastía Romanov.

Nota. Hay una explicación científica a la inmunidad de Rasputín al veneno. En verdad ingirió pastelitos impregnados de cianuro, pero acompañados de vino dulce que los asesinos le sirvieron repetidamente en su copa para disimular el sabor de la ponzoña, sin saber que de este modo, ellos mismos le facilitaban el antídoto, pues el vino dulce contiene una gran cantidad de glucosa, que es un inhibidor natural de la toxicidad del cianuro.

RASPUTÍN